Una mexicana y el sueño de vivir en New York

¿Estamos limitados a las posibilidades que nos ofrece el contexto social en que nacimos?

Hace 1 mes tuve la oportunidad de visitar Nueva York. No había regresado a “La gran ciudad” desde que tenía 19 años. Y aunque recuerdo poco lo que pensaba a esa edad, si recuerdo lo imposible que me parecía que alguien “como yo“ pudiera presentar una colección en New York Fashion Week. Pensaba que algunas cosas simplemente no pueden ser, por que como adultos nos dicen que…. hay que ser realistas, no?

Era sábado en la noche, estaba en un bar en SoHo y por una de esas extrañas casualidades de la vida se sentó frente a mi una diseñadora de modas con la cual no tardé en empezar una conversación.

Me platicó sobre su vida y cómo es ser una diseñadora emergente en NYC y todo me parecía extrañamente familiar. Ella y yo vivíamos casi la misma vida solo que ella en NYC y yo en Ciudad de México. Y como se me da bastante bien eso del “oversharing” no tardé en contarle algo que vengo cargando desde hace mucho tiempo, y por más pena que me de admitirlo yo había crecido pensando que por ser Mexicana, y no haber estudiado en Paris, Londres o Nueva York, era “menos apta”.

Pensaba que no importaba mi potencial, al final yo nunca iba poder llegar a ciertos lugares por que ese futuro no estaba en las cartas para mi. Le expliqué la desventaja que sentía tener en comparación a aquellas personas que a mi parecer tuvieron una educación mucho mejor a la mía y que habían nacido con oportunidades que solo en mis sueños podría tener. Me escuchó con atención y curiosidad y cuando termine de hablar sonrió y me dijo .....

“No importa en donde estuviste todo este tiempo, ahora estás en la misma mesa que yo, y en este punto no hay nada que tenga yo que tú no”

Comenzó a decirme que aunque ella era de NYC eso no le garantizaba un reconocimiento en la industria, que pasaba noches sin dormir por la angustia de no saber si su marca iba a funcionar, se quedaba sin ideas, nunca había asistido a Fashion Week como diseñadora, intern ni espectadora y al final del día sentía que no sabia nada, así que repito.... Todo lo que decía me parecia muy familiar. Salí de ese bar con la certeza de que el lugar donde nacemos no define el curso ni el futuro de nuestras vidas.

Lo que sí define nuestro futuro es lo que hacemos con el tiempo, nuestra disciplina, dejar que el miedo te acompañe pero no te detenga, dedicarle horas a perfeccionar tu trabajo, no cansarte de seguir aprendiendo, aprender de nuestros errores y creer en nosotros.

Y la realidad es que sí… No nací en una familia privilegiada, casi 5 años después aún no me puedo permitir rentar un espacio, he tenido que hacer muchos sacrificios para poder avanzar con el proyecto, me paso la mayoría de mis días cansada y probablemente alguien con un mayor poder adquisitivo puede emprender el día de hoy un proyecto como el mío y lograr tener éxito por el simple hecho de tener dinero, pero eso no significa que el resto de nosotros no estamos a la altura.

¿ Nos va a tomar más tiempo y va a ser un camino cuesta arriba ? Seguramente sí.

Pero mientras más rápido dejemos de quejarnos o pensar que no podemos por nuestra “desventaja económica” más rápido comenzaremos a disfrutar nuestro camino sin comparnos con el de al lado. Y al final de todo, la realidad es que nada nos garantiza que podamos lograr todos nuestros sueños, pero lo que si nos garantiza el fracaso es ni si quiera darnos oportunidad de intentarlo.



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La magia de empezar en donde estás y con lo que tienes