¿Vives intentando ser suficiente para ser elegida?
He perdido la cuenta de las veces que he tenido esta conversación con mis amigas. Sobre cómo la mayoría de nosotras vivimos con una insaciable necesidad de probarle al mundo que “somos suficientes”; como si el valor de nuestra persona pudiera medirse e irse acumulando dependiendo de qué tan perfectas somos.
Desde pequeñas nos enseñaron a ser “buenas”, cuidar nuestras palabras, tratar de no incomodar; normalizamos morir de hambre para encajar en el estándar, nos aseguramos de que ninguna imperfección se note y justificamos relaciones y actitudes de otros porque nos enseñaron que nuestro valor está en ser deseadas, complacer, no pedir más de lo que se nos ofrece y nunca cuestionar.
Pero empiezas a crecer y a querer mucho más de lo que antes te permitías pedir y de una forma u otra a todas nos llega un día en que la caja en la que nos pusieron nos queda chica, y existir en un espacio tan pequeño empieza a incomodar, incluso a doler.
Y es momento de empezar a tomar decisiones, porque tu corazón quiere permitirse vivir sin filtros, sin jaulas, pero tu cabeza pide que te quedes viviendo dentro del molde y grita que NO TE SALGAS y te dice que nadie te va a querer o elegir si eres rara, si haces tanto ruido que incomodas o si tomas un lugar que antes estaba ocupado por un hombre en la mesa.
Ya fue suficiente de vivir en guerra contigo. Deja de desgastarte día con día para que la gente te perciba como una en un millón y de intentar probarle al mundo que eres todo lo que se espera de ti.
Vivir buscando la aprobación es la receta perfecta para existir en un vacío existencial permanente, porque siempre habrá un estándar más alto o una expectativa que no podremos llenar. Estamos persiguiendo lo imposible y bajo ese estándar nos medimos. ¿Y PARA QUÉ?
Alguna vez leí una frase de Emily Dickinson que dice: “Ignoramos nuestra verdadera estatura, hasta que nos ponemos de pie” Y con eso me gustaría cerrar este artículo. Ve tu reflejo en el espejo y reconoce lo que eres, mucho más allá de la versión que te enseñaron que debías ser.

